Este fenómeno meteorológico se formó el 28 de junio y ahora se define como potencialemente catastrófico.
La velocidad de Beryl es de vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora y rachas de hasta 315 kilómetros por hora.
En alerta a varios territorios en la región del Caribe ante su poderosa y veloz actividad. Ahora, en la máxima categoría en la escala, con vientos de 250 kilómetros por hora, este huracán ha puesto en riesgo a las poblaciones locales de las zonas por las que transita.