Un domingo por la mañana de julio, Kamala Harris hacía panqueques y un rompecabezas con sus sobrinas nietas cuando recibió la llamada que lo cambió todo.
Harris ha evitado deliberadamente mencionar su raza o género durante la campaña.
La pregunta ahora es si ella puede juntar las piezas del rompecabezas y romper el techo de cristal más alto de Estados Unidos para convertirse en su primera mujer presidenta.