Con carteles en mano y a viva voz, manifestantes le dijeron a la Gobernadora que era una traicionera, que los había defraudado y que la decisión de hacer una pausa en el programa de tarifa por congestión era un retroceso a los más de 15 años que se ha venido trabajando para que el cobro de los peajes para ingresar a Manhattan desde la calle 60 hacia el sur sea una realidad.
El alcalde Adams ha señalado que como autoridades deben asegurarse de que la tarifa de congestión no sea una doble carga para los neoyorkinos.