Las confesiones ante la justicia estadounidense de un exjefe de policía y de un primo y miembro de esa fuerza complicarían la situación del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, acusado de narcotráfico en Estados Unidos y que será sometido a juicio a partir del próximo lunes.
El exmandatario estaba acusado junto a al exdirector de la Policía Nacional Juan Carlos Bonilla —alias el "Tigre"— y el exoficial Mauricio Hernández Pineda, primo del expresidente y quien el pasado viernes decidió declararse culpable de uno de los cargos que le imputan tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York buscando evadir una posible cadena perpetua.
Sorpresivamente el exjefe de la policía también tomó la decisión de declararse culpable de colaborar con el narcotráfico ante el juez Kevin Castel, lo que según el abogado penalista Marlon Duarte ha empeorado la situación del exgobernante (2014-2022).
Según el abogado, la declaración de culpabilidad de Bonilla y Hernández Pineda perjudica al expresidente quien, opinó, debería "llegar a una negociación con la Fiscalía y declarase culpable para evitar una cadena perpetua".
Sin embargo, que no es tan sencillo puesto que para alcanzar estos acuerdos se requiere de la voluntad de la Fiscalía y de que el exmandatario pueda brindar información valiosa que sirva en futuras acusaciones y capturas en relación con las bandas del narcotráfico en Honduras, advirtió Duarte.
Las otras opciones son enfrentar el juicio o declararse culpable sin llegar a un acuerdo con la Fiscalía, pero en ambas queda expuesto a recibir una condena a cadena perpetua.